¡¡Ozzy Presidente!!

14 abril 2011

Vaya que es divertido el heavy. A pesar de todos su clichés. A pesar de todos los prejuicios que pueda yo enyucarle, la noche del martes pasado me divertí. Me sentí feliz.

Confieso que en algún momento desdeñé la idea de ir al concierto. Precisamente, porque a pesar de saber que podía llegar a disfrutar del repertorio del venerable rockero británico, sabía que iba asistir a una puesta en escena de cliché-rock que terminaría por arrepentirme… pero luego de hora y media contundente (y gracias a una oportunísima oferta 2 x 1, todo hay que decirlo), el show de Ozzy tiene que ser uno de los más gratificantes que yo haya podido presenciar en vivo.

Lo más extraño es que haya sido así de divertido aún cuando el concierto fue una colección de clichés rock en toda su dimensión. Desde el bajista que hacía mejores coreografías que Gene Simmons, el baterista que SIEMPRE apuntaba al cielo antes de tocar la tarola, el guitarrista con el ventilador delante de su pedalera soplándole la melena al cielo, hasta llegar, por supuesto, a un Ozzy Osbourne (huevón, ES OZZY OSBOURNE, ¡¡el inventor de todo un género!!) que simplemente entrañable y, aunque considerando sus increíbles 62 años puede que no parezca tan simple, súper entregado a esto, a su show, a su performance, a esto que ha venido haciendo desde más de 4 décadas.

Ozzy será más lerdo para caminar que un caracol, parece tener más pinta de enfermo de Parkinson que de Padre del Heavy Metal, pero apenas ingreso al escenario de la Explanada Sur, con esas ganas de querernos abrazarnos a todos los que estábamos ahí presentes, te tiemblan las rodillas y solo te dejas llevar. Ozzy debe haber soltado más “I love you” que un concierto de Barbra Streisand, pero eso no importa. El ex Black Sabbath es tan genuino y honesto cuando nos lo dice, cuando se arrodilla en el centro mismo del escenario para alabarnos, cuando nos pide los “oe oe oe oeee, Ozzyyy, Ozzyyy“, que lo que te sale de dentro solo puede hacerte sentir bien. No es un payaso en escena, se divierte CONTIGO. Todo esto sin perder por un segundo el control de SU concierto: Sabe cuándo pedir que le suban a los retornos de su micrófono, sabe cuándo pedirle a la gente que lo acompañen con las palmas, sabe que colgarse la bicolor en la espalda nos va a “hacer vibrar”, sabe que tirarnos espuma con su pistola de aire y agua en baldes será the ultimate live experience, y por si todo esto no fuera demasiado extasiante ya, sabe cuándo insertar, cual bisturí afilado, en medio de su setlist solista una canción de Black Sabbath para que el respetable (que confieso, tonto yo, pensé que iba a ser menos de los que ahí estuvimos) estalle en furor.

Uno de esos a quienes escuchar “Fairies Wear Boots” nos pasó de vueltas, fue mi tío, a quien invité por obra y gracia del 2 x 1 (el que no puede, aplaude). Fui feliz por eso también, porque pude compartir con alguien quien, a pesar de la diferencia de edad, sentía el mismo entusiasmo, y aún conserva su LP del Vol. 4, ese de la portada amarilla y negra. Es cierto que la carrera solista de Ozzy no me llama tanto la atención como para que seguirlo a pie juntillas, sino que fue precisamente su trayectoria en Sabbath la que me empujó a decidirme a comprar ese par de boletos. Y enhorabuena, así fue: Las sirenas de “War Pigs” pagaron cada centavo. Mi tío y yo estábamos delante de algo increíble: No solo de 4 músicos con destreza (incluyendo a Adam Wakeman, tecladista/2da guitarra, que resultó ser hijo de Rick, tecladista de Yes) que demostraron ser un excelente soporte para el gran Ozzy, sino también fuimos testigos de canciones definitivas, de temas que cambiaron todo. Cuando el pedal del bombo comenzó a marcar cada compás de “Iron Man” nos olvidamos que el domingo fuimos miembros de mesa y que a la salida habrá que caminar como 2 kilómetros para tomar un carro, qué diablos. “Oh oh woo oh oh, woo-woo-woo, oh oh oooh”. We went locoooo!!!

Y claro, pues, todo acabó. Con la promesa de regresar. No sé si el físico le dé a Ozzy para una nueva gira mundial (la voz creo que ya no, la verdad), pero esa noche 2 peruanos que algo de rock escuchan de vez en cuando salimos satisfechos: Hemos gozado “Paranoid” en vivo de la boca del mismo Príncipe de las Tinieblas. ¿Cómo carajos no quieres que estemos felices?

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2 Responses to “¡¡Ozzy Presidente!!”

  1. Mirtha Says:

    Si me sorprendi al saber que ibas a ese concierto igual pensaba sobre Ozzy (un poco maltratado por la vida o por su vida) pero te felicito que lo hayas disfrutado y por escoger muy bien la compania.
    Abrazos y besos,
    Mirtha

  2. Uxsiempre Says:

    Hey Manzarock, como estas? Sí, definitivamente, el concierto de Ozzy también me dejo muy feliz. Haber escuchado tantas veces canciones de Black Sabbath en tantos años y ahora haberlas escuchado en vivo me dejo una sensación de satisfacción eterna. Poco importó haber perdido mi cel, que mi hermano haya perdido la billetera, estar a unos metros de una leyenda viva del rock y escuchar War Pigs fue contundente. Saludos


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