No, Britney, no funca.

Me da ternura que siga intentando hacernos creer que el mundo todavía es como lo fue en el 2001. Luego de llegar a lo más alto con “I’m Slave 4 U” (gran canción del pop lascivo mainstream), de la Spears no hay mucho más que mencionar en el apartado musical, con esta entrega de fórmula [beats machacantes + vocoder] de excesiva extensión. Viéndola ahora en el video de “Work B**ch”, pues, la verdad, hay algo que no funciona. Su figura ha mejorado ostensiblemente (la canción arranca con la frase “you want a hot body?“), pero sus movimientos aún parecen ser los de una chica que ha olvidado cómo bailar con la sinuosidad que un video provocativo como éste demanda ser.

Se nota que alguien en su sello todavía le tiene fe como para invertir en ella (¿o alguien puede pagar tres, TRES, tiburones cabeza de martillo para su video? Así sean animaciones, ¡cuestan!). Sorry, Britney, pero tu jump the shark (no pun intended) ya pasó hace más de una década…

* Actualización:

DEBES darle una leída a este video análisis comprehensivo de “Work B**ch”. En serio, dale.

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Stop! Grammy time

14 febrero 2011

Son los premios del mal, pero igual ahí estamos pendientes frente al televisor o lo que sea que no mantenga al tanto. Una de esas tantas fuentes de información innecesaria para estos casos, es el Twitter, y a continuación posteo algunos de los que han sido mis tuits favoritos comentando la nunca bien ponderada premiación de la academia de la música. Así se (vi)vieron los Grammy:



Y el ‘Disco del Año‘ fue para…

Más delicias anti-arcade-fire en este estupendo Tumblr.

(Imagen sacada de @hipsterunoff)

Mmm… no sé si dé para tanto el score que el cabecilla de Nine Inch Nails compusiera para The Social Network, “la peli’ de Facebook”. Me refiero a que, más allá de la apreciación que tenga del filme (estuvo bueno, me parece que pudo estar mejor, pero supongo es porque David Fincher ya no es lo que alguna vez pudo llegar a ser, si es que eso tuviera algún sentido), no es un score que, junto con el visionado, acompañando cada escena, se me haya quedado impregnado en la cabeza. No hago esa asociación al recordar alguna, cualquier escena de la cinta. Es decir, me acuerdo que sale Justin Timberlake (y que lo hace muy bien dicho sea de paso), de quien no sé por qué esperaba alguna canción o algo durante la peli’ (encima, por el rol que le toca actuar), pero no recuerdo la música. No como por ejemplo recuerdo lo que hizo Alexandre Desplat en Lust, Love de Ang Lee (y también nominado en esta categoría junto a Reznor), o lo que hizo Jonny Greenwood en There Will Be Blood. Caray, lo de Hans Zimmer en Inception todavía me afecta (y también estaba nominado junto al rockero). No, pues. Es más, el barullo que se hace del primer score para una película de Trent Reznor radica en su audición aislada a las imágenes que filmara Fincher. Y como que eso no me llama la atención. “We thought we would create a very synthetic landscape, and when there was to be a melody, we would make it a very frail acoustic piano“, dice Trent. Será por eso que este score me movió pocos nervios. Incluso la canción más divulgada, “In Motion”, es la rareza dentro de todo el trabajo: “In the initial writing batch, there was a bit more 8-bit chip-tune-sounding elements that would creep in and out. The only thing left of that is on the track ‘In Motion’. It just started to feel like a gimmick“. Tss, con razón…

Lo que sí me llamó poderosamente la atención, a propósito, fue verlo al mismísimo Reznor recibir su Globo de Oro, feliz él. Y por supuesto, satisfecho. There goes “Mr. Self-Destruct”. Vaya, bien por él. Pero no sé por qué ahora le creo un poco menos. Aunque creo que eso es más de lo que lo venía escuchando últimamente. Piña, pues. A desempolvar el CD (sí, lo tengo original, hermoso empaque) del Downward Spiral. Bonito era.

Animal Collective. ¿Hype o hit? De pronto, a medida que la década pasada avanzaba y luego culminó, el ¿ahora trío? de Baltimore, está en boca de todos los que escuchan música “por Internet”. Son nuestros favoritos. Prácticamente, son lo mejor de la década pasada. ¿Tanto así? Puede ser. Como puede ser que haya quienes, no queriendo quedarse con la impresión de que se están perdiendo de algo grande, se forran los oídos con cuanto mp3 consigan del grupo, y revientan las estadísitcas de sus Last.fm. Si aún no eres de la feligresía, ora porque aún no puedes digerirlos, ora porque recién te enteras, aquí hay un tutorial para que te subas al coche. Avanza al fondo, avanza al fondo…

1. Ser un verdadero fan de Animal Collective es en realidad no gustar de Animal Collective. O sea, debes proclamar que disfrutas más los proyectos paralelos de Animal Collective que la misma banda. Di que el segundo disco de Panda Bear, Person Pitch (2007) es el mejor disco de la década, que disfrutaste su caprichosa extensión y su improbable selección de samples. El subtexto es como sigue: “He escuchado tanto Animal Collective que soy post-Animal Collective. Ahora anda prepárame un sandwich“.

2. Conoce tu Deakin. Animal Collective tiene cuatro miembros: Panda Bear, Geologist, Avey Tare y Deakin. El asunto es, parece que se toman su título de “colectivo” literalmente, y no todos los miembros del grupo contribuyen en cada entrega. Por ejemplo, el último disco en el que tocó Deakin fue Strawberry Jam del 2007, y actualmente está en África trabajando en su propio proyecto. Entonces, querrás reconocer el “empuje sónico” que sucedió tras su partida y fingir resentimiento. “Ellos comenzaron a salirse realmente de la instrumentación tradicional una vez que Deakin se fue… ahora parecen un montón de DJ’s sobre el escenario… no siempre fueron así. Lo extraño“. Inevitablemente, tendrás que hipotetizar sobre su ausencia en Merriwather Post Pavilion. Di que tuvo relación con drogas.

3. Geologist tiene como sobrenombre Geologist porque alguien creyó que estaba estudiando geología en la Universidad de Columbia. Él nunca estudió geología realmente. Para darle un matiz humorístico, di algo como, “Aun así, es algo apropiado porque luce como Geodude, un tipo de roca Pokemon“.

4. Tu disco favorito de Animal Collective NO es Merriweather Post Pavilion. Este disco es el favorito de los oyentes de Animal Collective para comenzar a escucharlos. Strawberry Jam tiene la misma consideración. Cuando hables de estos discos, explica que entiendes su viabilidad comercial con esta pequeña acotación: “Claro, definitivamente me doy cuenta por qué a la gente le gustan estos álbumes, las voces realmente resaltan en la mezcla“. Si te preguntan cuál tu disco favorito de Animal Collective, piensa antes de hablar. ES UNA PREGUNTA CAPCIOSA. ¿Recuerdas el punto 1? “Personalmente, me encanta Person Pitch de Panda Bear, aunque supongo que no se le puede considerar como un disco de Animal Collective, a pesar de las similitudes obvias“. Pero si debes elegir un disco de AnCo, mándate con los primeros y oscuros discos con títulos raros: Here Comes The Indian y Spirit They’ve Gone, Spirit They’ve Vanished funcionan muy bien.

5. Date cuenta que al “fingir” lo de Animal Collective, tú rara vez, por no decir nunca, hablarás directamente sobre su música. Aquí no hay error. Una conversación con un fan de AC nunca es sobre la música. De hecho, no es ni siquiera una conversación — es una competencia. El objetivo es probar que tu disfrute de AC es más auténtico que el de tu pata. Lógralo a través de sutiles insultos velados. “Oh… ¿”My Girls” es tu canción favorita? Si no hubiese escuchado nada más de la discografía de Animal Collective, ¡ésa también sería mi canción favorita! Tenemos tanto en común“.

Animal Collective, “My Girls”

[Tomado de flavorwire]

¿Te suena? ¿Será que nos referimos acaso al doble pop chabacano del Mozz? ¡¡¡Ni ahí!!!

Rick Astley vs Mozz

No. Más que un cantante pop con mohicano, Rick Astley es una gran, estupenda, formidable, absoluta broma pesada:

You’ve been Rickroll’d!!:

Recuerda:

A veces la perseverancia es odiosa, mira tú.

Por último, ¿quién se llama Rick, anyway?

“Never gonna give you up”.

Miguel Ríos

Hey Mickey

Es un poeta del pop. No tiene nada que envidiar a Bob Dylan o a Leonard Cohen. Es un divo del lenguaje, de la palabra como textura. Entregó a la historia de las letras de música un legado implacable del verbo y la emoción. Es el mentor de obras como “Memorias de un ser humano”, “La huerta atómica”, “Los viejos rockeros nunca mueren” y “¡Qué noche la de aquel año!”. Con ustedes, los mejores fragmentos de Miguel Ríos:

  • Romance en Wilson: En la agencia el amor cibernético/ garantiza pareja ideal/100% compatible/ con tu otra mitad/ a cambio de un puñado de pelas/ te instalan microcomputador/ un agente robótico/ licenciado en amor.
  • Adios, Edelnor: Buenas noches bienvenidos/ hijos del rock’n’roll/ los saludan los aliados de la noche/ Bienvenidos al concierto gracias por estar aquí/ vuestro impulso nos hará seres eléctricos.
  • La canción del otorongo: Qué difícil se me hace, mantenerme con coraje, lejos de la tranza y la prostitución/ defender mi ideología buena o mala, pero mía, tan humana como la contradicción.
  • Sin palabras: En el parque/ cuando salgan las estrellas te amaré/ y la alfombra de la hierba/ nos dirá “bienvenidos al hogar”.
  • Por la sarita: Santa Lucía, Santa Lucía, Santa Lucía/ A menudo me recuerdas… a mí.


¡Sublime!