Pisko

Quién como nosotros… lava de un mismo volcán. Este melenudo caballero, que responde al nombre de Pisko, que ama el Perú y sabe que en la cocina somos superiores, nos muestra este, pues, amasijo de rock, rap, hip hop y festejo en castellano y quechua, soltando las frases más coelhescas que se hayan escrito este siglo, por lo menos. Lo suyo parece honesto, de la manera más repulsivamente ingenua, por supuesto, pero al menos tiene la suficiente incorrección política para reclamarle a Ollanta que no falle a la gente y cumpla lo que ofreció para ser presidente. Entonces, ¿qué, la marca Perú ingresa a la música? ¿Hay que investigar y estudiar más, como en Asia (no, no la playa)? ¿Este es el primer paso para la clasificación al Mundial de Rusia en el 2018? ¿Se arregló el Perú?

¿Quién?

Él se llama El. El DeBarge. Su grupo, que a todo esto es su familia, su sangre, sus hermanos, se llama, como no podía ser de otra forma, DeBarge.

¿Cómo?

Un funk acalypsado. Un video “callejero”. Un grupo de morenos blanquiñosos. Es decir, salieris de Michael Jackson en la época en que era imposible copiarlo sin pasar desapercibido.

¿Cuándo?

No pudo haber sucedido en otra década que en los ochentas. Aun así, esta familia se las arregló para por treparse al número uno del Billboard de la época, esto es 1985. ¿Habrá tenido algo que ver que justo, justo, justito salió casi en simultáneo la película grone The Last Dragon incluyendo este single en su soundtrack?

¿Dónde?

Todo se dio en el seno de Motown. Pasar de Aretha a esto, bueh…

¿Por qué?

Seamos honestos: ¿cuánto tiempo de vida podía tener la moda del “funk acaplypsado”? Lo cierto es que El, Chico, Bunny (no es joda, esos son sus nombres), su hermana Kristinia, y los que siguieron luego del hit no reeditaron el suceso. Léase, Diane Warren no les volvió a escribir ninguna canción. Y claro, Motown se deshizo de ellos. HOVIO.

Lo que siguió fue intentos fútiles por recuperar los minutos de fama perdidos, y un paso insufrible por una vida de drogadicción que casi se lleva a El DeBarge. Pero todo eso acabó. Así es, el moreno vuelve a la palestra. Ha doblegado una adicción que antes lo doblegó a él. Un disco luego de 16 años. Aplaudimos su recuperación física y mental. En la melódica, pues… mejor recordemos:

“Rythm Of The Night”

Ahí viene Choc Quib Town

12 noviembre 2010

Lo sabemos, el Grammy, sea gringo o latino, representa al Enemigo, así se premie a nuestro artista o banda de rock favorita, pero de una manera u otra, las presentaciones en vivo suelen ofrecer alguna grata sorpresa que vale la pena comentar. Y la de este año definitivamente fue la de Choc Quib Town.

Se trata de un trío colombiano que se ha valido de un género como el hip-hop sazonado con rap y rumba para editar un disco que resulta reivindicativo y multicultural. Orgullosos de su tierra, ahí donde tienen la lluvia, el frío y el calor, y desafiantes en su estilo, fueron premiados por el tema “De Donde Vengo Yo”, como Mejor Canción Alternativa; está incluída en su disco Oro, un álbum embadurnado del espíritu afro-caribeño, para dejarte muy clarito que Colombia “es más que coca, marihuana y café”. Ser latino es eso, ser todos a la vez.

El videoclip y su presentación de ayer a continuación:

“De Donde Vengo Yo”, no hay plata pa’ comer, pero sí pa’ chupar:

“De Donde Vengo” @ Grammy Latino:

¿Quién?

Martyn Jerel Buchwald. Llamarte así no te asegura el olimpo musical. Llamarte Marty Balin tampoco, pero hace que tu ridículo suene más simpático.

¿Cómo?

Esa canción que alguna vez escuchaste somnoliento en un taxi contratado luego de una amanecida en el trabajo, esa canción que se colaba en la hora del té en la casa de la hermana muy mayor de tu vieja, esa canción que si hubieras nacido hace 30 años se la hubieras dedicado a tu flaca, y ella, con todo derecho, te hubiese mandado al demonio. Por tener mal gusto, lógicamente. “Hearts” es quizás las canción más infame que se le haya dedicado al más noble de los órganos humanos. Y lo peor, es que fue hecha de corazón.

¿Cuándo?

Fue luego de su paso por los decentes Jefferson Airplane y posteriormente, creyendo tener más talento que Grace Slick, formar su propia banda Jefferson Starship [su creatividad excelsa es irrefutable], decidió aventurarse al proyecto solista. Balin, su debut unipersonal, contuvo este “hit”, suceso que no pudo repetir en su ¿irónicamente? titulado segundo disco Lucky. Top Ten en 1981. Maldito año.

¿Dónde?

En la A.M. Y no es joda. Bueno, por ahí se colocó su horripilante video en VH1; pero vamos, esos canales nunca se trataron sobre música.

¿Por qué?

Queremos creer, de corazón, que se debe a un extraño desafío visual, a un juego de contrastes: ¿Alguien se viste así en una cárcel? ¿Tuvieron plata para tomas aéreas pero no para alquilar un teléfono público de utilería? ¿Alguien le hace físicamente el amor a su guitarra recordando a su amada…? Hey, un momento: ¡Marty Balin inventó el softcore!

“Hearts”:

And, in case you haven’t had enough… Ladies and Gentlemen, here is the crossover

Hay gente que no tiene sangre en la cara. Ni en el corazón.

Timbuk3

¿Quiénes?

Él, Pat MacDonald. Ella, Barbara K. MacDonald. Ellos, Timbuk3. Les bastó una armónica, un par de guitarras acústicas y una máquina de ritmos para hacerla. Muchos años antes que Beck. Chúpate ésa, “Loser”.

¿Cómo?

Fijones sociales, rollo ecológico y un nombres sacado de un  juego de palabras que alude a aquella ciudadela milenaria de Mali. Ellos tampoco saben dónde queda eso. “The Future’s So Bright, I Gotta Wear Shades” los metió en el Top 20 norteamericano. Su futuro parecía tan brillante…

¿Cuándo?

1986. El año de la mano de Dios. Greetings From Timbuk 3 sale a las calles, advirtiéndonos que lo de Chernobyl no sería un detonante de un día, oh, please dear God, no.

¿Dónde?

Wisconsin. No habrá plantas nucleares ahí (por más que nos quieran hacer creer en su video que llevaron sus asientos de playa para broncearse mientras ven una explosión atómica), pero nada mal para un par de enamorados que comenzaron solo con un boombox.

¿Por qué?

La ironía no vendía en los ochentas, pero se las ingeniaron para que los proto-artys universitarios tonearan esta canción en sus fiestas de promo, en vez de preocuparse por los desastres nucleares de los cuales este matrimonio popero los querían alertar.

Lo cierto es que hay algo que es casi una regla para el nombre de tu grupo: Palabra + Número = Fail.

“The Future Is So Bright, I Gotta Wear Shades”:

Aldo Nova

¿Quién?

Aldo Caporuscio. Parido el 13 de noviembre de 1956, en Montreal, Quebec. Aldo Nova para los fans, si los tiene. Nulo guitarrista y no mucho mejor compositor.

¿Cómo?

Su masculinidad tenía un sello propio: traje ceñido de piel de felino, figura menuda, guitarra que eyacula rayos láser y cabellos rubios erizados gatunamente. “Fantasy”, veintiúnico error por el que se le conoce, llegó al Billboard Hot 100. Apenas al número 23, pero mira que hay gente que lo recuerda…

¿Cuándo?

Corría el año 1981. Hacía falta un hombre y un nombre rutilante para que nada volviera a ser igual. Lo único que llegó fue Aldo Nova y su flamante debut titualado… sí, Aldo Nova. Tuvo el desparpajo de continuar, con un (nunca mejor dicho) plástico titulado Subject…Aldo Nova. Eso pasa cuando tu ego es más grande que tu talento.

¿Dónde?

USA. Y de corazón, esperamos que en ninguna otra parte.

¿Por qué?

La letra es sencilla y muestra polaridades, como si reflejaran los matices de su elástico traje de leopardo: “Give you love if the price is right/ Black or white/ In the streets there’s no wrong and no right/ so forget all that you see/ It’s not reality/ It’s just a fantasy”. Y en fantasía quedó su único hit, que gracias a Dios nunca escuchamos en radios limeñas, aunque quién sabe. Dicen por ahí que le escribió temas a Celine Dion. La pregunta es: por qué gustó tanto.

“Fantasy”.